Renovemos plantillas pero sin empujar a los veteranos

Estamos asistiendo a un vivo debate, promovido por sindicatos, por la prensa y por los políticos, en que se agita el viejo mantra del envejecimiento de la plantilla de empleados públicos para postular la urgente necesidad de renovación, agitándose  un añejo titular del diario El Mundo  “el 43% de los empleados públicos supera los 50 tacos: reto o experiencia acumulada”.

Como me resulta un titular capcioso, y pese a que la red se ha hecho eco de valiosas reflexiones, ahí va alguna idea propia.

Lo primero que pienso es lo sesgado del mensaje que condena a los que superan los 50 tacos, cuando me gustaría que ofreciese  idéntico dato con distinto mensaje si se formulase así: “el 57 % de los empleados públicos no supera los 50 tacos”;  de este modo el foco no se pondría en los veteranos que parece que sobran, sino en los jóvenes que pudiera ser que también sobran, pues de este modo se vería que la mayoría del buque público esté a cargo de tripulación que no ha alcanzado los 50.

Ya sé, ya sé. Ustedes se remueven inquietos, protestan, gritan por la sangre joven, por la savia nueva tecnológica y todo eso tan bonito de que los dinosaurios dejen paso a los velociraptores.

Antes de continuar advertiré tres detalles. Primero, que es cierto que soy parcial pues he superado esos cincuenta años y confieso que tengo once trienios de servicio en la trinchera pública.

Segundo, que lo que diré va con la licencia de la cómoda generalización pues hay de todo en la administración.

Tercero, que lo que pienso es a título personal y no pretende pontificar ni marcar estilo o inspirar norma alguna, sino como comentario o desahogo, aunque no a todos gusten ni las compartan. Para eso está la red y el blog, para comentar con libertad y abrir debates.

  1. La experiencia en la administración es valiosísima, para moverse en la jungla donde el derecho administrativo es complejo y cambiante, donde acecha la autoridad caprichosa y el compañero intrigante, y donde no falta el pícaro ciudadano.
  2. Es cierto que los jóvenes de hoy día están formados en tecnologías de la información y que bien estaría que todos los servidores públicos hablen ese mismo lenguaje, pero no es menos cierto que esos mismos jóvenes que dominan el lenguaje tecnológico son los que se pierden en los laberintos de la administración, en el lenguaje burocrático y que no comprenden la realidad de un ecosistema donde impera la jerarquía, el expediente y la legalidad. Es mas fácil para un veterano ponerse al día en las tecnologías de la información que para un jovencito tecnólogo ponerse al día en Derecho administrativo y Ciencias de la administración.
  3. Cuando se rondan los cincuenta años, supuesta experiencia previa en la administración, el funcionario administrativo está en el momento de rendir los mejores frutos al servicio público porque ya atesora anécdotas, fracasos, éxitos y cicatrices cosechadas en sus años de servicio. Domina lo que es el procedimiento, se mueve como pez en el agua por el expediente, conoce los precedentes y como se soluciona o negocian los casos difíciles. Además, el funcionario que ha atravesado varios cambios de legislatura o mandato de autoridades, y sufrido autoridades de distinto pelaje ideológico con las consiguientes ocurrencias, es un todo-terreno. Un Rambo burocrático.

    the man from young to old

  4. He formado en el pasado numerosos técnicos de la administración y siendo muy brillantes en formación y capacitación, buena parte de ellos ya han entrado en la década de los cuarenta y me confiesan que todavía se sorprenden día a día de la vida administrativa, de que la administración no tiene arreglo, de que no entienden de qué va la cosa. Sin embargo, cuando converso con los que están en la década siguiente ( estación a la que pronto llegarán ellos) ya están mas desencantados pero comprenden el engranaje administrativo perfectamente, el papel de políticos y ciudadanos, y lo que se espera de ellos. Que solucionen problemas y den soluciones. Están curtidos y saben el valor de la negociación y de la atención personal.
  5. Cuando se habla de los jóvenes formados en tecnologías de la administración y que deben pasar a ser los pilotos de la administración electrónica, me parece muy bien, pero siempre que no vaya tal afirmación acompañada del prejuicio de que los veteranos no saben de tecnologías ni están capacitados para ello. ¿Acaso los canosos funcionarios no han sido los que han recibido desde la década de los noventa el tránsito de una administración de papel, tinta y papel carbón hacia una administración de ordenador y dotada electrónicamente?.¿ Acaso los padres del nuevo modelo de administración electrónica han sido bisoños funcionarios o lo han sido veteranos?.¿Qué carencia de esos funcionarios veteranos no puede suplirse con auténtica formación tecnológica?.

En cambio,  me temo que resultará mas difícil dotar a un joven funcionario (que normalmente viene del reino de lo inmediato, del cambio, del juego fácil, de la cultura audiovisual lúdica) del significado de la cultura institucional, la lealtad a la organización, lo que comporta negociar, lo que significa saber cuando hay que apartar el ordenador y tomar el teléfono o solucionar expeditivamente un problema…

 

6. Cada vez que escucho lo del envejecimiento de plantillas, me llega un aroma preocupante de lo que realmente mueve las sillas de los veteranos: ¿ acaso sobran determinados funcionarios que ocupan puestos de altura que son codiciados por los subordinados?¿ hay que remover cargos para permitir la promoción de los inferiores o para que vengan otros de pelaje ideológico distinto?,¿ hay que ofrecer a la ciudadanía la cabeza de los viejos para que se crea la ciudadanía  que la administración se cambia con la incorporación masiva de jóvenes?, ¿hay que generar ahorros derivados del diferencial existente entre los ingresos que perciben quienes cuentan con mas trienios y complementos elevados respecto de los nuevos?

7. No niego que en la década de los cincuenta ya nos falla la memoria, ya tenemos menos sueños y nos endurecemos, pero también es cierto que nuestra opinión tiene distinto valor, nuestra visión del problema resulta mas certera y nuestra independencia se ha consolidado como un valor.

He aprendido mucho leyendo, mucho estudiando, mucho opositando, pero sobre todo, he aprendido muchísimo oyendo… oyendo y observando a los funcionarios veteranos. A los que en cada momento eran mas veteranos que yo. Sabiduría impagable.

8. En fin, quiero creer que la música de las plantillas envejecidas pretende sencillamente afrontar el dato real de la inminente jubilación en cascada turbulenta de toda la masa que éramos jóvenes allá por la década de los noventa y que ingresamos en el bing-bang del empleo público (incompatibilidades de hierro, edad de jubilación rebajada, desarrollo Comunidades autónomas y Unión Europea reclutando personal). Esa jubilación intensa es un fenómeno que llegará y no debe retenerse a este personal, pero sí debe prepararse la administración para el reclutamiento del nuevo bloque de empleados públicos bajo pautas renovadas, en un triple frente.

  • Primero, diseñar un procedimiento selectivo con menor peso a lo memorístico y mayor de las tecnologías de la información, y junto a ello, un sistema que permita evaluar las habilidades sociales (empatía, colaboración, lealtad,etc).
  • Segundo, contemplar una carrera administrativa que merezca tal nombre para que sepan los nuevos lo que les aguarda, algo serio e ilusionante ( no el “café para todos”, ni carreras profesionales que no salen del papel y que no merecen tal nombre).
  • Tercero, ofrecer un escenario de administración pública con modelo retributivo estimulante y contemplando jornadas o servicio público desde el domicilio con naturalidad y no bajo sospecha.

Y por supuesto, en el contexto de esta seria reconversión, habrá que buscar una salida imaginativa que de respuesta al embolsamiento de interinos y temporales, porque si para evitar el envejecimiento de plantillas la solución es la fijeza de todos aquellos a toda costa, es que no hemos entendido el reto de una administración pública del siglo XXI: reclutar los mejores para mejorar el servicio público.

NOTA.- En su día me ocupé en la prensa de los funcionarios vintage en extinción: ventajas e inconvenientes de los funcionarios que peinan canas

Por: José Ramón Chaves. Magistrado especialista de lo contencioso-administrativo
Publicado en: DE LA JUSTICIA.COM